¿Son saludables los edificios en los que vivimos y trabajamos?

 

passivhaus

La crisis sanitaria debería habernos servido, entre otras cosas, para reflexionar sobre lo preparados que están nuestros edificios, tanto para permanecer recluidos mucho tiempo como para convivir en ellos personas de diferentes unidades familiares.

Abrir ventanas para ventilar es ineficiente energéticamente

Primero fueron las viviendas en las que permanecimos confinados durante días. Viviendas con muy poco o nada de aislamiento y sin ventilación. Ahora son los colegios, centros de trabajo, espacios de ocio, etc. los que están sometidos a unas exigencias para las que no están preparados.

Por eso ahora nuestros hijos acuden a clases con mallas y camisetas térmicas. No es que antes no pasaran frío en las aulas, es que parece que ahora hemos descubierto la importancia de cuidar la calidad del aire interior, de ventilar,… Y resulta que en el siglo XXI para ventilar tenemos que tener abiertas las ventanas cuando, desde hace más de 30 años, existe la ventilación mecánica con recuperación de calor. Calderas a pleno rendimiento y ventanas abiertas de par en par.

Y mientras tanto en los colegios educando a ser sostenibles, eficientes y responsables. Si ya nuestros edificios son responsables de, aproximadamente, el 40% del consumo de energía y del 36% de emisiones de CO2 en la Unión Europea, esta situación no hará otra cosa que incrementar este consumo y reducir el confort térmico.

Invertir en calidad de vida

Por eso ahora muchas familias han optado por comprar una parcela y construir su propia vivienda.

Por eso ahora también se ha incrementado la necesidad de rehabilitar, apoyada, tal vez, por las subvenciones para la rehabilitación energética que se ofrecen hasta finales de julio de 2021 y que pueden alcanzar hasta un 85%.

Por eso también la Unión Europea ha anunciado una movilización de fondos sin precedentes para impulsar la reactivación económica y a la vez contribuir a las políticas de transición ecológica.

Por eso cada vez acuden más clientes queriendo informarse sobre el estándar Passivhaus, sobre cómo pueden construirse un hogar más saludable, con mayor confort y a la vez consumiendo menos energía.

Por eso ahora se consideran inversiones obsoletas o tóxicas aquellas que no tienen en cuenta estos principios.

Los 5 principios para conseguir el confort y la alta eficiencia energética en una edificación

Un edificio diseñado pensando en el confort, óptima sensación higrotérmica, alta calidad del aire interior, etc., tendría que tener en cuenta los mismos principios que se aplican para alcanzar una alta eficiencia energética:

  1. Aislamiento térmico continuo y de gran espesor.
  2. Sin interrupciones o disminuciones de este espesor de aislamiento térmico en la envolvente climatizada.
  3. Ventanas y vidrios de altas prestaciones.
  4. Alto nivel de hermeticidad de forma que no entre aire del exterior, sobre todo en días de viento, a través de rendijas entre las persianas, ventanas, puertas, etc.
  5. Y además una ventilación inteligente, funcionando de forma continua con un recuperador de calor, que es la única forma de ventilar las estancias sin alterar la temperatura interior, haga frio o calor en el exterior.

Solo aplicando la totalidad de estos cinco principios, de forma simultánea y coordinadada estaríamos garantizando:

  • Temperaturas constantes a lo largo del tiempo y homogéneas en las diferentes estancias.
  • Evitar la sensación de pared fría que se produce con una ventana o pared poco aislada.
  • Al tener temperaturas superiores en las paredes y una ventilación continua reducimos la posibilidad de que se produzcan condensaciones interiores y por lo tanto el crecimiento de mohos y hongos cuyas esporas son perjudiciales para la salud.
  • Una alta calidad del aire interior: por un lado esta ventilación continua eliminaría constantemente el CO2 que expulsamos al respirar,  los Compuestos Orgánicos Volátiles o el radón, y por otro, el aire que introducimos del exterior es un aire limpio, filtrado mediante los filtros ubicados en el intercambiador. El intercambiador puede recuperar hasta un 90% de la temperatura interior por lo que se puede ventilar sin modificar la temperatura de la vivienda.
  • Consecuencia de estas medidas del alto aislamiento térmico y hermeticidad es el alto aislamiento acústico con respecto al exterior.

Passivhaus: el estándar óptimo para conseguir la eficiencia energética

Passivhaus es uno de los estándares de construcción más exigentes desde el punto de vista energético y quizás el más extendido en el mundo con un crecimiento exponencial en España. Cuenta con el mayor prestigio y consigue alcanzar este máximo confort con el mínimo consumo energético.

Para ello, es necesario trabajar el edificio desde su fase de concepción. Se modeliza el edificio en un software específico (PHPP) y se van tomando decisiones sobre él con el objetivo de conseguir el equilibrio óptimo entre la inversión y el máximo resultado confort-eficiencia.

Posteriormente, en fase de obra, una cuidada ejecución y un control exhaustivo de cada uno de los trabajos permite culminar el proceso con éxito. La mejor garantía de que el resultado alcanza las prestaciones para el que ha sido diseñado es la Certificación Passivhaus. Una certificación que expide el Passivhaus Institut y más que recomendable para evitar la picaresca que en algunos casos puede rodear al mundo de la construcción.

La continua evolución de la normativa española en materia energética –última actualización del CTE en octubre de 2020- confluirá en este estándar quién sabe si en 5, 10, 15 o 20 años. Los que no queremos contribuir con un parque edificatorio obsoleto ya llevamos años diseñando y construyendo edificios Passivhaus.

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